FILÍPIDES
Por Rubén RomeroEl Maratón Powerade Monterrey presentará un reconocimiento que se entregará anualmente, a una persona que se haya distinguido por su labor a favor de la promoción del deporte de correr largas distancias. Para este fin instituyó el trofeo “Filípides”, que será entregado en una ceremonia especial el día antes del Maratón Powerade Monterrey.
EL TROFEO FILÍPIDES
Sobre la base de este simbolismo, la Asociación de Clubes de Corredores de Nuevo León y Embotelladoras Arca, a través del comité organizador de Maratón Powerade Monterrey, decidieron instituir el trofeo “Filípides”, que se entrega anualmente a una persona que se haya distinguido por su labor a favor de la promoción del deporte de correr largas distancias, en particular el maratón.
El trofeo Filípides 2008, que fue entregado por primera vez, fue para el profesor Tadeusz Kepka.
TADEUSZ KEPKA
México trabajaba en la organización los Juegos Olímpicos de 1968, cuando en 1986 el General José de Jesús Clark Flores, entonces presidente del Comité Olímpico Mexicano, tuvo la iniciativa de invitar a México a ocho entrenadores polacos, con el fin de preparar a la delegación mexicana a prepararse para enfrentar el ese importante compromiso internacional. Uno de eso entrenadores fue Tadeusz Kepka, de la disciplina de atletismo, quien vino a México invitado a desarrollar un programa de 30 meses, un período que era menos que justo para preparar a los atletas mexicanos. Aquellos 30 meses se convirtieron en más de 44 años, que es el tiempo que el técnico polaco tiene de vivir en nuestro país.
Tadeusz Kepka se quedó a vivir en México, aquí se casó y aquí tiene su hijo Andrés y a sus dos nietas: Andrea y Fernanda, y difícilmente puede pensarse en un hecho que pueda haber sido más afortunado para el atletismo mexicano.
En los años 70 se inició el “boom” de las carreras de larga distancia, de manera coincidente con el trabajo que el profesor Tadeusz había empezado a realizar con los atletas mexicanos. No pasó mucho tiempo antes de que se empezaran a ver los resultados de ese trabajo. Los nombres de Juan Máximo Martínez, Pablo Garrido y Alfredo Peñaloza, empezaron a escucharse en los escenarios internacionales. A ellos les siguieron los de Rodolfo Gómez, Arturo Barrios, Dionisio Cerón, Andrés Espinosa y Germán Silva, que tanta gloria dieron al atletismo mexicano durante las décadas de 1980 y 1990.
Y es a ellos a quienes se deben los logros señalados, de los que se mencionan apenas unos cuantos, que pusieron tan en alto los colores de la bandera nacional, gracias a la orientación y la guía de Tadeusz Kepka, quien recibió el trofeo Filípides 2008 de parte del comité organizador del Maratón Powerade Monterrey.
Estos son algunos de los logros que han alcanzado los corredores mexicanos que entrena o entrenó el profesor Tadeusz Kepka:
- Record mundial de medio maratón (Dionisio Cerón)
- Record mundial en 10 mil metros en pista (Arturo Barrios)
- Record mundial de la hora (Arturo Barrios)
- Record mundial en 20 mil metros (Arturo Barrios)
- Record mundial en 10 K en ruta. (Arturo Barrios)
- Tripe triunfo consecutivo en el Maratón de Londres (Dionisio Cerón)
- Doble triunfo en el Maratón de Nueva York (Germán Silva)
- Medalla de Plata en Campeonato Mundial de Maratón 2005 (Dionisio Cerón)
- Triunfos de varios corredores en los maratones de Rotterdam, Fukuoka, Beppu-Oita, Japón.
En el año 490 AC, el Rey Darío, de Persia, desembarcó en la costa de Grecia, con más de 20 mil soldados cerca del poblado de Maratón, para castigar a los griegos por el apoyo que habían ofrecido a los jonios, sus acérrimos enemigos.
Los persas atacaron al ejército griego que comandaba Milciades, quien se encontraba en una notable inferioridad numérica. Los persas habían amenazado con ir a Atenas a violar a las mujeres y a sacrificar a los niños, después de ganar la batalla.
Los griegos instruyeron a sus mujeres que si no recibían noticia de la victoria griega, coincidiendo con la puesta del Sol, ellas mismas matarían a sus hijos y se suicidarían. Pero se impuso el genio militar de Milciades y los griegos derrotaron a los persas de una manera tan contundente, que mientras sus bajas fueron de 192 hombres, las de los persas fueron más de seis mil.
El problema fue que la batalla tardó más tiempo del esperado, por lo que los griegos corrían el riesgo de que sus mujeres ejecutasen su plan por falta de información. Según la leyenda, un soldado griego llamado Filípides, quien pudo haber sido el mismo que días antes había corrido 240 kilómetros para solicitar apoyo a Esparta, fue enviado por Milciades a Atenas para dar la noticia de su victoria.
Existen dos versiones acerca de la ruta que eligió Filípides para llegar a Atenas. Hay quienes apoyan la idea de que eligió un trayecto de 34 kilómetros que pasa al norte del Monte Penteli, que implica un asenso de 350 metros, mientras que otros piensan que prefirió una ruta más larga, de 40 kilómetros, que pasa por el costado sur, que es plana al principio y que sube 240 metros a la mitad del recorrido.
Esta segunda alternativa es la que ha sido utilizada, aunque con algunas variantes, para correr las tres ediciones de los maratones olímpicos que se han efectuado en Atenas. Filípides corrió los 40 kilómetros hasta llegar a Atenas, y al entrar a la Ciudad alcanzó a gritar: “¡Nenikhkamen!” que significa “¡Ganamos!”, luego de lo cual se desplomó inerte y murió. Eso cuenta la leyenda.
El soldado griego se convirtió así en una especie de mártir, símbolo del sacrificio y de la mística de los corredores modernos de maratón. La leyenda de Filípides inspiró a Michel Breal, un educador francés, apasionado del estudio de la mitología griega, para proponer al Barón Pierre de Coubertin que incluyera una carrera reprodujera la hazaña de Filípides como parte de su iniciativa para la organización de los Juegos Olímpicos de 1896.
La iniciativa de Breal fue aceptada y el maratón olímpico se celebró sobre una distancia que se estima en 40 kilómetros, partiendo de la Villa de Maratón, con su meta en el Estadio Panathinaikos en Atenas.




