
En agosto de 2010 se cumplirán dos mil 500 años de la fecha en que ocurrió la batalla de Maratón, que fue la fecha en que se gestó la leyenda
de Filípides, el heraldo griego que corrió la distancia que los separaba de Atenas para anunciar el triunfo de su ejército y caer muerto al hacer
el anuncio.
La hazaña de Filípides inspiró a Michel Breal, un educador francés, apasionado del estudio de la mitología griega, quien propuso al Barón Pierre
de Coubertin que incluyera en los Juegos Olímpicos de 1896 una prueba que evocara la gesta del soldado. De esta manera, esa épica batalla y la
hazaña de Filípides se convirtieron en la “Génesis” de la prueba del maratón moderno.
“A medida que crece el espíritu del maratón y se expande por el mundo, la humanidad rinde tributo a Grecia, a Maratón y a Atenas, por su simbolismo
y su gran valor histórico, por ser el sitio donde nacieron los Juegos Olímpicos de la antigüedad, que fueron revividos en tiempos modernos en ese
mismo país."
Así se expresó Hiroaki Chosa, Presidente de la Asociación Internacional de Maratones y Carreras de Ruta, AIMS, respecto a esa fecha, por lo que esa
institución decidió celebrar durante el año 2010 los orígenes del maratón, para lo que ha preparado una serie de actividades y elementos conmemorativos
que servirán para dar realce a los maratones afiliados que se sumen a la celebración de este importante aniversario.
El Maratón Monterrey es miembro de la AIMS y forma parte de su calendario oficial, por lo que el comité organizador del Maratón decidió sumarse
a esa iniciativa, para lo que preparó una serie de aplicaciones que permitirán que la edición 2010 sea matizada por el tema del origen el maratón.
La medalla y la camiseta conmemorativas del Maratón, algunos de los trofeos, la página de internet y los impresos oficiales llevarán el logotipo oficial
diseñado para este fin por la AIMS, además de artículos con la narrativa del origen del maratón serán publicados a lo largo del año por el Maratón.
La edición 2010 del Maratón Monterrey tendrá el tinte de la historia y la mitología griega en la que se originó una de las pruebas atléticas
de las que probablemente se hayan escrito más experiencias de vida.
NACE LA LEYENDA
En el año 490 AC, el Rey Darío, de Persia, desembarcó en la costa de Grecia, con más de 20 mil soldados en la llanura de Maratón, para castigar a los
griegos quienes se encontraban en una notable inferioridad numérica, por el apoyo que éstos habían ofrecido a los jonios, sus acérrimos enemigos.
Los persas habían amenazado a los griegos con violar a sus mujeres y matar a sus hijos después de ganarles la batalla.
Al partir hacia Maratón para enfrentar a los persas, los griegos instruyeron a sus mujeres en el sentido de que si no recibían noticia suya antes
de la puesta del Sol, ellas mismas sacrificaran a sus hijos y luego se suicidaran.
Pero se impuso el genio militar del general Milciades, y los griegos derrotaron a los persas de una manera contundente. Mientras sus bajas fueron de
apenas 192 hombres, las de los persas fueron más de seis mil.
La batalla se prolongó por mucho tiempo, por lo que los griegos corrían el riesgo de que sus mujeres ejecutaran su plan al caer la noche por falta de
información.
Un soldado griego llamado Filípides, quien pudo haber sido el mismo que días antes había corrido 240 kilómetros para solicitar apoyo a Esparta fue
enviado por Milciades a Atenas, para anunciar la victoria.
Filípides corrió los 40 kilómetros que separaban a Maratón de Atenas, y al entrar a la Ciudad alcanzó a gritar: “Nenikhkamen!” que significa “Ganamos!”,
luego de lo cual se desplomó inerte y murió. Eso cuenta la historia.
EL MARATÓN MODERNO
La hazaña de Filípides inspiró a Michel Breal, un educador francés, apasionado del estudio de la historia y la mitología griega, quien propuso al Barón
Pierre de Coubertin que incluyera una prueba que evocara la gesta del soldado como parte de la organización de los Juegos Olímpicos de 1896.
La iniciativa de Breal fue aceptada, y el primer maratón olímpico se celebró sobre una distancia que se estima en 40 kilómetros, partiendo de la Villa
de Maratón y con su meta en el Estadio Panathinaikos en Atenas.
La distancia de las siguientes ediciones del maratón olímpico fueron de variables, aunque cercanas a la original, y fue en los Juegos Olímpicos de
Londres, en 1908, cuando se definió la distancia del maratón olímpico como 26 millas, desde su salida en el Castillo de Windsor hasta la entrada al
Estadio White, más 365 yardas sobre la pista del Estadio, para llegar a la meta ubicada frente al palco de la Reina Alexandra.
En mayo de 1921 en el Congreso de la IAAF adoptó como oficial esa distancia, que se aplicó por primera vez con ese carácter en los Juegos Olímpicos de
Paris, en 1924.
La proeza de Filípides se convirtió de esta manera en un símbolo del sacrificio y de la mística de lo que significa corredor un maratón, y sido la
inspiración de millones de corredores que se atreven a correr los 42 kilómetros.